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2010-02-09
Los Coletazos de la Deuda Fiscal en Europa y el Mundo
La llegada de la “cuenta” de los salvatajes estatales aplicados como medidas de urgencia ante la crisis, ya es una realidad en parte del planeta. La muestra de aquello la exhibieron Grecia, Portugal y España la semana pasada.
Las fuertes caídas bursátiles de buena parte de los mercados mundiales durante la jornada del jueves, luego de conocer el estado de algunas economías europeas, recordaron con ciertos matices un negro y reciente pasado que parecía haber quedado atrás: los colapsos vividos tras desatarse la crisis financiera. Con la perspectiva más clara, no obstante, aparece lo evidente: que estamos en presencia de una de las consecuencias de la crisis y de los salvatajes fiscales que se consolidaron como herramienta tras la recesión, y que contribuyeron a evitar desastres económicos de grandes magnitudes.
Sin embargo, en algunos casos, dichas acciones parecen haber colindado con el abuso, y con la consecuente vigencia de un renovado temor global.
La Amenaza se Extiende
Bajo este marco, aparecen bajo una fuerte presión no sólo Grecia, Portugal, España y los países del este europeo, sino también un conjunto de potencias entre las que se encuentra Estados Unidos y otras naciones desarrolladas, como Italia.
Si se observa la evolución de la deuda pública por país en porcentaje del PIB, se puede apreciar que no sólo aquellos cuestionados le semana pasada entran a una zona de riesgo, sino que surgen también otros que no fueron mayormente mencionados en el contexto del intercambio de valores. También se observa que Estados Unidos, con una proyección cercana al 100% del gasto en relación a su PIB en 2011, tendrá que luchar a corto plazo con una delicada realidad, que ya anticipó el Presidente Barack Obama.
“Los problemas a los que los países periféricos de Europa se enfrentan en la actualidad podrían ser la antesala de lo que EE.UU. y el Reino Unido quizás encaren más adelante”, sostiene Jim Reid, estratega de Deutsche Bank en Londres. Añade que estos gobiernos presentan problemas similares, “pero tienen el lujo de una moneda flexible bajo la manga, como primera defensa si el mercado quiere atacarlos”.
Pero si bien lo anterior es base fundamental de un problema cada vez más presente en varias economías de nuestro planeta, en las citadas naciones europeas no es el único elemento de gran riesgo.
España en la Cuerda Floja
Madrid fue, sin duda, el centro de atención en los últimos días al momento de mirar la deuda en Europa. Los problemas de la nación resonaban por meses –en función de una crisis inmobiliaria similar a la de EE.UU. y un preocupante desempleo–, pero la magnitud de las palabras de autoridades clave respecto al apuro español y a su condición económica general, dieron al asunto un carácter de gravedad que derivó en un desplome de 6% en el selectivo de acciones Ibex-35 el jueves pasado.
El desencadenante inmediato fue la inclusión, de manera paralela, de España dentro del grupo conformado además por Grecia, país que ya ha asumido parte de su ardua condición, y Portugal, cuyo Primer Ministro, José Sócrates, justificó el accionar de su Gobierno señalando que el desequilibrio de las cuentas públicas “puede aumentar por una emergencia” y que eso no necesariamente es algo “malo”.
“En esos países, observamos una pérdida constante de competitividad desde su incorporación a la zona euro (…) tienen déficits públicos elevados, con componentes cíclicos y estructurales”, dijo Joaquín Almunia, Comisario Europeo de Asuntos Económicos y Monetarios. Palabras que, pese al efecto y enojo que provocaron en las autoridades españolas, fueron corroboradas por el director del FMI, Dominique Strauss-Kahn, quien indicó que la crisis española es “muy fuerte”, una impresión que ciertamente no desea dar al mundo el Presidente José Luis Rodríguez Zapatero, quien ha denunciado críticas “sin fundamento” hacia la economía que lidera.
Pero además, los números ratificaron el viernes que la salida de la crisis de la nación es más lenta de lo que se creía. Según el Banco de España, el PIB descendió 0,1% entre octubre y diciembre respecto al tercer trimestre, con lo que la actividad acumula siete trimestres en retroceso, el período de contracción más extenso entre los países avanzados.
Temor, Diagnóstico y Soluciones
Tanto Grecia como España anunciaron la semana pasada la entrada en vigencia de medidas para reducir el déficit, entre las que se cuenta la modificación en la política de jubilaciones, y en donde ambos países subieron el límite de edad de término de la vida laboral. Atenas, por su parte, consiguió un alivio temporal, luego de que la Comisión Europea aprobara con condiciones de tutelaje sin precedentes un plan trienal presentado por Grecia para reducir su déficit, que se espera llegue hasta 3% del PIB en 2012 ( fue de 12,7% en 2009). Sin embargo, los mercados han expresado sus dudas respecto a la capacidad helénica de llevar a cabo dicho programa en medio de las amenazas de tensión social, considerando los antecedentes de movilizaciones y fuertes protestas en el país, un escenario que en España también podría brotar. Más aún en el caso de que, tal como sugirió Olivier Blanchard, economista jefe del FMI, se requiera de “grandes sacrificios, como una baja en los salarios”.
Ante esta “nueva crisis”, surgió además una discusión con perfil ideológico. El viernes último, el premio Nobel Joseph Stiglitz enfatizó en que la respuesta a los problemas de presupuesto de Grecia es una “receta para el fracaso”, añadiendo que “apretar el cinturón es la respuesta equivocada” y que apoya una solución “keynesiana” en su lugar.
En presencia de este panorama, Kristin Lindow, experta en crédito para Moody´s en Europa, pone “paños fríos” al asunto y plantea las premisas a considerar. “Los riesgos de financiamiento de estos países están siendo exagerados, ya que hay fuentes disponibles y dispuestas a dar crédito, las que son sustanciales, y el soporte institucional de Europa, además, está siendo subestimado. Sin embargo, no estamos satisfechos. Hemos estado señalando desde hace tiempo que más acciones urgentes para lidiar con los déficits estructurales de estos países, están relacionados principalmente con la competitividad, que es el problema fundamental detrás de los actuales desafíos fiscales”.
Autor: Omar González Wong.
Fecha de creación: 2010-02-09
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